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martes, 26 de marzo de 2013

Problemática del San Roque


El mal olor, síntoma de degradación del San Roque


Las algas tapizan nuevamente el embalse y generan esa consecuencia y la mortandad de peces. Especialistas insisten en que es vital hacer cloacas en toda la cuenca.

 

Villa Carlos Paz. En pleno centro de la ciudad, a dos cuadras del lago, puede percibirse el olor nauseabundo que emana del San Roque. Como la mortandad de peces que se viene registrando desde hace varias semanas, el olor parece haber llegado para quedarse en Carlos Paz.

Es tema de charla cotidiano en la villa, que vive, entre otras cosas, por el imán que representa el San Roque como imagen turística. Para la ciudad de Córdoba, además, el dique le aporta el 70 por ciento de su agua potable.
El viernes, el Consejo de Planificación Urbano Ambiental (CPUA) organizó una charla con especialistas y la convocatoria superó la capacidad del auditorio municipal. La necesidad de avanzar con redes de cloacas en Carlos Paz y otras localidades de la cuenca fue otra vez expuesto como prioridad para salvar al lago, antes de que sea tarde.
“La planta de tratamiento de cloacas actual sirve a un 30 por ciento de Carlos Paz; los aireadores colocados en el lago han hecho su trabajo desde que fueron instalados. Pero no es suficiente. Existen cámaras sépticas, sangrías, que no eliminan el fósforo que es factor contaminante central”, marcó Alejandra Bustamante, investigadora del Instituto Nacional del Agua y de la Facultad de Ciencias Químicas. También disertó Rocío Fernández, doctora en Hidráulica e Ingeniería Ambiental e investigadora del Conicet.
Coincidieron en que el problema central es el aporte de nutrientes (fósforo y nitrato) al embalse que provoca la proliferación de algas, que quitan oxígeno al agua provocando su eutrofización (deterioro ecológico), la mortandad de peces y el mal olor. Esta época del año suele ser la de mayor proliferación de algas.
Para la potabilización, en la Capital, la empresa Aguas Cordobesas debe reforzar en estos casos sus tratamientos con ozono y carbón activado.
“El embalse tiene una gran lentitud en responder a los planes que se implementen para reducir la cantidad de fósforo”, dijo Fernández.
Bustamante explicó el proceso que produce la mortandad de peces: “Ocurre de la noche a la mañana. Los peces se quedan sin oxígeno porque por la noche no hay producción. Es por la cantidad de algas y la eutrofización”, dijo.
“Las mortandades van a seguir porque forma parte del diagnóstico y es algo que, aún en un proceso de mejora, puede seguir ocurriendo”, acotó.
El principal alimento para las algas es el fósforo y el nitrógeno –señalaron– que aportan los líquidos cloacales que llegan sin tratamiento al lago.
Destinar fondos. La dirigente ambientalista cordobesa Romina Picolotti, exsecretaria de Ambiente de la Nación, advirtió que ni el municipio de Carlos Paz ni la Provincia destinan fondos de su presupuesto para mejorar el estado del lago. “A pesar de que la realidad golpea la cara aún no vemos una política de Estado seria para llevar adelante un trabajo sustentable”, opinó Picolotti.
Recalcó la prioridad de extender redes cloacales en la zona y planteó que municipio y Provincia deberían convocar a representantes de la cuenca regional para elaborar un plan integral a largo plazo. Cuestionó que el Gobierno provincial “diga que los embalses están en perfecto estado”.
Anuncio en Carlos Paz
El intendente de Carlos Paz, Esteban Avilés, anticipó ayer que en 2013 el municipio destinará 11 millones de pesos para extender la red de cloacas. Pidió esperar unos días para ofrecer precisiones sobre las cuadras por sumar al servicio y otros detalles. En principio, los fondos serían del presupuesto municipal.


Los lagos cordobeses piden un plan

 

La situación de deterioro a la que llegó el lago San Roque puede ser el rostro anticipado de lo que sucedería con otros diques cordobeses si no se actúa a tiempo


La situación de deterioro a la que llegó el lago San Roque puede ser el rostro anticipado de lo que sucedería con otros diques cordobeses si no se actúa a tiempo para evitarlo, previniendo las causas que los enferman. Para eso, se requiere un plan integral que involucre en forma participativa a cada cuenca regional, a modo de verdaderas políticas de Estado de mediano y largo plazo, más allá de los gobiernos que vayan pasando. Eso, en Córdoba, hace mucho que no se percibe.
En septiembre pasado, el lago Los Molinos se vistió de verde, alfombrado de algas. Los investigadores señalaron entonces que para este tipo de embalses es ya un proceso normal, pero que representa a la vez la evidencia de un deterioro en la calidad del agua.
Hay un diagnóstico de causas sobre las que casi ya no aparecen disensos. La urbanización cada vez mayor de ciudades sobre ríos y lagos, sin una planificación que contemple las redes de tratamiento cloacal, representa buena parte del problema. Es crecimiento urbano, pero no sustentable. ¿Se puede seguir llamando crecimiento cuando se compromete el futuro?
Hay otras causas de degradación: la creciente presencia de agroquímicos que desde campos derivan a ríos y lagos; la pérdida de forestación nativa en las sierras, que afecta la calidad del agua que baja y genera el arrastre de sedimentos por erosión que termina quitando volumen y reduciendo la vida útil de los diques; los incendios forestales, cuyas cenizas aportan contaminación y otra cuota de sedimentos.
Sólo si se evita la degradación ambiental –eso que los técnicos llaman eutrofización– podrá imaginarse que el San Roque, primero, y luego los demás, sigan sirviendo como recurso turístico pleno y como proveedores de agua potable de aceptable calidad.
Evitar mayores daños y remediar los ya producidos requerirá de inversiones. Si Córdoba ni siquiera logra reparar un canal existente (el que lleva agua de Los Molinos a la Capital) cuesta imaginar que aparezcan recursos para que el San Roque se cure y para que los demás no se enfermen tanto.

  Fuente:  Diario La Voz del Interior

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